ROSENDO + GRAN BANDA MANDINGA
Aparcamientos Parque Marítimo, Santa Cruz De Tenerife, Santa Cruz De Tenerife, 29-Marzo-2008

 
     
 

Introducción

Son las 21:20 horas y me encuentro en la Carpa que Dorada En Vivo va a emplear en los próximos eventos de su agenda, la cual comienza esta noche con Rosendo, gran leyenda del rock español. Dicho así, pudiera parecer un escenario improvisado, pero realmente se trata de la primera superficie hinchable destinada a este tipo de actividades en Canarias, y una de las de mayor envergadura de las empleadas en Europa.

A mi llegada veo poca asistencia de público, teniendo en cuenta que, a conciertos tan sonados como este, las colas para acceder al recinto suelen ser largas y la gente esperar varias horas. Poco a poco comienzan a llegar cada vez más asistentes, de modo que a las 22:00 ya está ocupada parcialmente la mitad de la carpa. Aproximadamente a las 22:20 se apagan las luces y comienza la séptima edición de Dorada En Vivo.

GRAN BANDA MANDINGA

Suena la voz del gángster negro Jules con su famosa sentencia bíblica de la película Pulp Fiction, y empieza el espectáculo. La mezcla oportuna de rock urbano, punk y ska hizo las delicias de unos espectadores que esperaban sólo encontrarse con la magia de Rosendo.

Ser los entrantes de un concierto en el que el plato fuerte es un artista de tal calibre es una gran responsabilidad, pero estos laguneros no parecen amedrentarse por algo así. Con una brillante ejecución y una puesta en escena formidable, consiguieron animar bastante el ambiente, demostrando ser unos teloneros de categoría.

Algunas de sus canciones ya son clásicas en el panorama musical de Tenerife, e incluso de Canarias, como “Poco profesional”, “Macho man” ó “Ciudadano kien”. También, mostrando su último disco “Gran Salo Adelante”, sonaron algunas canciones como “El circo de la SGAE” ó “El último hombre”, que pese a no ser tan conocidas, la gente parecía pasárselo en grande con ellos.

El temazo por excelencia y agradecido de su actuación fue el magistral “Ace of spades” de Motörhead, versionada acorde a la música que hacen. Resulta curioso como las voces rasgadas de Txino, mezcla entre James Hetfield (Metallica) y Kutxi Romero (Marea), y los vientos metales al más puro estilo Ska-p se fusionan a la perfección, sin ser atropellados por las guitarras atronadoras de Txetxo y Maño; espectacular combinación que nos demuestra que el metal y el rock no se llevan tan mal.

Cuando desconectaron sus instrumentos, por las 23:10, la gente parecía haberse olvidado que las estrellas aún estaban por salir, mientras las primeras filas coreaban bises sin parar. Ya desde la mitad de la actuación de la Gran Banda Mandinga la carpa estaba a rebosar, y parecía que los ánimos no fueran a decaer. Sin duda alguna, una primera parte fantástica, caldeando el ambiente y haciendo que la espera por los grandes fuera un placer más de la noche.

ROSENDO

23:30. Todo se vuelve oscuridad, pero una intro ambiental parece indicarnos que pronto volveremos a ver la luz. A medida que la pista sonora avanza, los focos comienzan a intuir formas, y vemos por fin a Mariano Montero (batería) y a Rafa J. Vegas (bajo). Sin hacerse esperar demasiado, Rosendo hace acto de aparición mientras las masas, enfervorizadas, reciben con entusiasmo al guitarrista y cantante.

Durante los primeros minutos, los espectadores parecían más entusiasmados con el hecho de escuchar a Rosendo que por la fuerza de sus canciones. Clásicos como “El asa del cubo” ó “Por meter entre mis cosas la nariz” apenas hacían mover almas, pero, sin duda, era evidente que disfrutaban con estos temas.

Continuaron con dos cortes, “Date por disimulao” y “Harto”, de su último trabajo “El Endémico Embustero Y El Incauto Pertinaz”. Letras pegadizas e inteligentes, unidas a una ejecución excelente en las guitarras y en la base rítmica, hacían que el público fuera soltándose cada vez más, preparándolos para los grandes temas que seguirían.

“Masculino singular” terminó de desinhibir a los más adormilados, una canción poderosa que hizo enloquecer a los asistentes. “Cada día” y “Cara a cara” mantuvieron el buen rollo, ya que a estas alturas era difícil bajar el ritmo. Un atronador “Como el pico de un colchón” volvía a dar lo mejor del grupo y del público.

La velada seguía con buen rumbo, donde temas como “El ganador”, “Y dale!” y “Menú de la cuneta” eran coreados con entusiasmo. En medio, “A donde va el finado”, otra de las nuevas, un rocknrol lento el cual sirvió de descanso para lo que vendría, pues aún quedaban los mejores temas de la noche.

Rosendo se dirige a los espectadores y anuncia que ‘el siguiente tema pertenece a la prehistoria'. “Qué desilusión”, cantado anteriormente por él cuando pertenecía a Leño, fue uno de los que más hizo vibrar a la gente. Dos canciones más de relleno y un auténtico clásico, “Loco por incordiar”, seguida del temazo “Agradecido”, no dejaron indiferentes a nostálgicos ni a nuevos seguidores de la banda.

Cuando parecía que aquel momento duraría por siempre, el artista anuncia que se acabó lo que se daba. El público no se lo puede creer y claman con gritos desgarradores una canción más. Tras unos momentos de incertidumbre, el espectáculo continúa en forma de joya preciada, siendo “Maneras de vivir” el auténtico clímax del concierto. “Borrachuzos”, otro tema maestro que fue muy agradecido. Y para terminar, la guinda del pastel, “Navegando” hizo entrar en éxtasis a todos los asistentes, dejando un muy buen sabor de boca a todos los que se encontraban dentro de la carpa.

Así, Rosendo y sus compañeros se despiden de Tenerife a las 01:15, tras casi dos horas de rock genuino merecedor del mayor de los reconocimientos, dejando a muchos bastante satisfechos y con ganas de repetir. Concluye, pues, la primera jornada de este nuevo ciclo de conciertos de Dorada En Vivo, con éxito rotundo.

Puntuación La Gran Banda Mandinga: 85/100

Puntuación Rosendo: 90/100

Texto y Fotos: Marcos Jiménez

 
     
 
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