HARDCORE SUPERSTAR + CRASHDÏET
Sala Santana 27, Bilbao, Vizcaya, 19-Abril-2008

 
     
 

Introducción

Varios meses después de suspender la gira española y con nuevo guitarrista, Hardcore Superstar traía por fin a España su show, contando con Crashdïet como teloneros. Lo cierto es que ambas bandas suecas formaban un cartel apetecible para todo amante del rock y del glam. Y que, por supuesto, no defraudaron ni un ápice.

El concierto tuvo lugar en la sala Santana 27, una sala ubicada en una nave muy bien acondicionada del polígono Santa Ana de la capital vasca. Era la primera vez que ponía los pies allí y me llevé una impresión muy positiva del espacio en sí y su distribución y de la acústica.

A las 8 y media, hora de la apertura oficial de puertas, los alrededores barruntaban concierto, y del bueno: varios grupos de personas se congregaban a lo largo del polígono y una gran cola aguardaba con impaciencia frente a las puertas al local.

CRASHDÏET

El directo les gastó una mala jugada y es que el micro falló al comienzo de “In the Row”, tema con el que abrían su show. Ya bien entrada la canción, cuando consiguió otro micro, pudimos oír a Olliver Twisted (relevo a la voz del malogrado Dave Lepard). Fue una pena, porque es un tema perfecto para abrir un concierto y empezar a caldear los ánimos.

Crashdïet fue desgranando temas de aquel “Rest In Sleaze” que allá por el 2005 tuvo tanto éxito, dándoles a conocer por los rincones más variopintos del planeta. También sonaron canciones de su último álbum “The Unattractive Revolution”, que plantea una evolución del sonido Crashdïet. Así pues, nos brindaron temas como “Queen obscene”, “XTC overdrive”, “I don't care”, “Falling rain”, “Riot in everyone”, “It's a miracle” ó “Breaking the chainz”, encargada de cerrar su actuación.

En los cuarenta minutos que duró su actuación pusieron patas arriba la sala, revolucionando a los asistentes con sus temas. Y el público, agradecido, se desató con ellos. Tanto Twisted (a mi juicio, con un papelón al ponerle voz a los temas de la época anterior), como el resto de integrantes, Martin Sweet, Peter London (con un espectacular bajo rosa brillante) y Eric Young, hicieron un aceptable trabajo sobre el escenario, presentando unas melodías tan pegadizas e impactantes como su estética.

Quizá el sonido no fue óptimo, puesto que los tan temidos “acoples” hicieron acto de presencia. Por otra parte, y bajo mi punto de vista, la voz no es el punto fuerte en directo de este grupo. No obstante, con la fuerza de sus composiciones y de sus miembros sobre el escenario (tanto visual como musicalmente hablando) y la entrega de grupo y público se suplieron las deficiencias. Un directo muy potente que dejó satisfechos tanto al gran número de fans de la banda que les apoyaron en todo momento con sus gargantas y puños y pelos al aire, como al resto de asistentes.

HARDCORE SUPERSTAR

Cuando comenzó a sonar la intro que precede al primer corte de su álbum “Dreamin' in a Casket”, de entre la sugerente atmósfera lumínica creada fueron emergiendo uno a uno los integrantes de Hardcore Superstar. Y se desplegaron ante las banderas con rosas impresas que presidían el escenario, protagonistas de la portada de su disco, ocupando cada uno su posición, preparándose para hacer sonar los primeros acordes de “Need no Company”. Por fin, el tan esperado concierto daba comienzo en torno a las diez y media de la noche.

Su repertorio no fue muy extenso (lo que lamento), aunque bastante equilibrado en cuanto a que tocaron temas del larga duración que venían a presentar, como “Medicate me”, “Silence for the peacefully”, “Sophisticated ladies”, “Sensitive to the light” ó “Dreamin' in a casket”, y otros ya clásicos, como “Last forever”, “Kick on the upper class”, “Wild boys”, “My good reputation” ó “We don't celebrate sundays” (de “Hardcore Superstar”). Precisamente éste último, en un mini-bis de tan solo dos temas, fue el encargado de poner el broche final a su concierto. Todo un derroche de poderío que tuvo en ese tema el momento culminante y, lamentablemente, también el momento final.

Entre tema y tema, además de las alusiones a Bilbao y los comentarios relativos al estado de ánimo de los asistentes, hubo incluso dedicatoria para las chicas (previa al “Sophisticated ladies”) y para los chicos (lo propio con “Wild boys”).

Y por haber, hubo hasta espontáneo. Le estaba observando mientras el individuo en cuestión se intentaba alzar y entrar por entre las pantallas, y supongo que entre la moña que llevaba (o sea, bebida en el cuerpo), la figura que no acompañaba demasiado y lo alto que estaba el escenario, la verdad es que le costó un rato subirse. No hizo nada más que ponerse junto a Jocke (la banda le ignoró, no así los de seguridad, que se lo llevaron rápidamente) y contemplar abrumado la multitud. Bueno, eso ó quizá miraba al infinito.

No puedo dejar de comentar la magnífica actuación del flamante fichaje a la guitarra procedente de los Crazy Lixx. Se nos descubrió un Vic Zino muy acertado con las seis cuerdas, mostrándose muy cómodo con las canciones, con sus compañeros y con el público. Se le veía muy suelto con la guitarra y los temas, técnicamente hablando, muy natural en su papel de guitarra de “hardcore” y disfrutando como el que más. A mi parecer, Hardcore Superstar ha hecho muy buena elección al escogerle como sustituto de Thomas Silver. Creo que a más de uno nos dejó con la boca abierta, para bien.

También lo bordaron Martin Sandvik con su bajo, en cuyo mástil llevaba escrito “Medicate me”, quien sabe si como guiño humorístico ó alusión a uno de los títulos de una de las canciones del último disco que venían a presentar, y el incombustible Magnus Andreasson a la batería, que aunque no se le veía, se dejaba notar tras ella. Y, por supuesto, un Jocke inconmensurable, alma de Hardcore Superstar, con esa voz tan peculiar y acertada, y ese liderazgo sobre el escenario, con un control absoluto en cada momento del directo, derrochando energía a cada paso y movimiento.

Por otra parte, el buen rollo entre los miembros de la banda era ciertamente palpable. No dejaban de mostrar complicidad acercándose unos a otros, mediante gestos o miradas. Esas buenas vibraciones las percibimos los que estábamos al otro lado, y más aún, se nos hacía partícipes de ellas. Ello influye a la hora de disfrutar un concierto, ¿no?, en mí así lo hizo.

Al tiempo, también se hizo latente el buen rollo con la banda con la que llevan un tiempo compartiendo escenarios. Allí estaban, Peter London (botella de vino en mano... no sé si con denominación de origen...) y Eric Young, en primera fila, meneando las melenas al ritmo del sonido “hardcore”. Como buenos compañeros, se les invitó a subir al escenario y compartir con su presencia sobre el estrado un tema.

Fue brutal, simplemente. A mí, al menos, me convencieron. Espero volver a ver a Hardcore Superstar sobre un escenario en España, porque no creo que la imagen que ofrecieron y la impresión que caló sobre los asistentes fuera fruto de la pura casualidad.

Junto al arrojo de las dos bandas, la entrega de un público, incansable y deseoso de espectáculo, que desde el primer tema de Crashdïet hasta el último de Hardcore Superstar, no dejó de acompañar a las voces y de moverse al ritmo del glam-rock que ambas bandas proponían. Aunque, ¿es la brevedad el denominador común de las bandas suecas? Quién sabe... Sobre todo me supo a poco el concierto de los Hardcore Superstar. Me quedé con las ganas de escuchar algún tema más de sus discos anteriores (sobre todo de “Bad Sneakers And A Piña Colada”).

Sin duda alguna, uno de los conciertos de los que más he disfrutado y en los que mejor me lo he pasado (en su conjunto, y sobre todo por la parte de Hardcore Superstar).

Puntuación Crashdïet: 75/100

Puntuación Hardcore Superstar: 95/100

Texto y fotos: Cristina Hombrados Laguarta

 
     
 
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