AN ALBATROS + MUNDO GRUA
Sala Barracudas, Madrid, 03-Junio-2007

 
     
 

SURREALISTA NOCHE MUSICAL

El público asistente era tan heterogéneo como la propuesta musical de esa noche. Mundo Grúa no dejaron indiferente a nadie con su propuesta psicodélica y experimental, con tan sólo dos teclados y una batería generan atmósferas inquietantes que te envuelven y por medio de sus ritmos repetitivos y sus chillidos estridentes nos hicieron entrar en un estado casi hipnótico, sí a ello unimos sus vestimentas extravagantes,

sus rostros cubiertos y el escenario sumido en la oscuridad casi absoluta, sino fuera por el casco luminoso del batería, consiguen crear un estado de perplejidad en el público que por unos momentos se siente desubicado en el tiempo y en el espacio como si se encontrase dentro de un sueño; aprovecho para darles mi más sincera enhorabuena porque han conseguido traspasar fronteras y en breve inician un tour por Europa.

 

Por fin llegaba el momento de comprobar si todo lo que habíamos oído acerca del An Albatros era cierto.

Debo decir que verlos en directo es una experiencia única y que viendo las pintas del cantante no me podía ni imaginar lo que iba a presenciar (ataviado con una camiseta en la que se podía leer ¿Alguien sabe quien es Mick Jager? un enorme colgante con el signo de la paz, sus gafas de sol retro y sus zapatos a lo cowboy parecía más bien un cantante sacado de una festival hippie de los 60)

Su descarga es brutal hasta tal punto que hace que te quedes clavado en el sitio sin poder mover ni un solo músculo de la impresión (excepto unos cuantos colgados que andaban de mierda hasta las trancas y se dedicaron a liarla entre ellos); guitarras aceleradas, voces incendiarias, percusiones atronadoras y todo ello acompañado de un increíble teclista.

La puesta en escena es increíble, el cantante es un frontman alucinante aquello no es un ser humano sino un terremoto que arrolla todo lo que lleva a su paso. El sujeto en cuestión no paró quieto ni un solo segundo: encaramándose una y otra vez a la batería, haciendo malabarismos con el micrófono todo el tiempo, retorciendo su cuerpo como una anguila y bajando del escenario para meterse entre él publico e interactuando con él de tal manera que llega un momento en que la fusión con este es total.

Durante el concierto se dieron situaciones realmente surrealistas como cuando el cantante cogió uno de los timbales de la batería se lo encasquetó en la cabeza y después bajó del escenario y se puso a tocarlo entre medio de los asistentes, o cuando de repente en medio de aquella locura musical se pusieron a tocar lo que parecía una especie de melodía popular y dos de las novias de los miembros del grupo se pusieron a bailar durante unos breves instantes en medio del publico (pero la tranquilidad no duró más que un par de segundos porque se volvió a desatar la locura) o el gesto del cantante durante todo el concierto como si estuviera teniendo un orgasmo musical durante toda la actuación.

Cuando el concierto terminó y volvió la calma tomé conciencia de que había asistido a un espectáculo irrepetible puesto que las actuaciones de este enfermizo combo son imposible que sean premeditadas. En todas y cada una de sus actuaciones sueltan lo que en ese momento tienen dentro, lo que sienten y lo que en ese momento les viene en gana. En ellos el carácter de la música como vehículo de expresión alcanza su máximo significado.

Las palabras improvisación y des exhibición sirven para definir perfectamente a este grupo en el que ni los mismos miembros saben por donde les va a salir el compañero que tiene al lado.

Para terminar decir que al finalizar el show se dieron dos situaciones dantescas: una la que presenciamos al salir de Barracudas, a tomar el aire, nos encontramos con uno de los colgados que andaban liándola durante el concierto roncando a pierna suelta en medio de la calle; la otra, cuando bajé al piso inferior de dicha sala a despedirme de los miembros de We Are me encontré a Javi completamente desesperado tratando hablar con el tour manager para pagarle sin poder conseguirlo porque una señora (todavía nos estamos preguntando de donde había salido porque no la habíamos visto en todo el concierto) le estaba dando la chapa al pobre hombre porque decía que conocía a un artista que diseñaba camisetas del estilo de las que vendían como merchandising y que estaba buscando a grupos con los trabajar. Si a esto añadimos el agravante de que la mujer en cuestión no tenia ni repajolera idea de inglés os podéis imaginar la situación, total que Javi y yo acabamos haciendo de traductores para ver si la señora en cuestión se largaba, cuando por fin consiguió lo que quería la tía en cuestión, no se fue, sino que siguió dándonos la chapa a mí y las exuberantes novias del grupo.

Aquella noche me acosté pensando que en ocasiones la realidad supera a la ficción y preguntándome que es lo que ocurriría en el próximo concierto.

Puntuación Mundo Grúa: 80/100

Puntuación An Albatros: 90/100

Texto: Cristina Jimeno Bayona

Fotos: Cristina Jimeno Bayona y Javier Jimeno Bayona

 
     
 
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